Por: Prb. Luis Eduardo Hernández.
En los círculos cristianos circula la frase: “debemos de vivir este día como si fuera el último”, denotando así, una vida que agrade a Dios. Aunque si bien, la frase puede ser motivadora, como tal, debe de tomarse solamente como una referencia, puesto que las frases acuñadas tienden a convertirse en absolutas. Es común encontrar creyentes que de su base de datos (memoria) broten manantiales de éstas, que versículos de las Escrituras. Solo estas (las Escrituras) proporcionan las directrices para ser preservados del dominio del pecado.
Entre la muchas directrices que podemos encontrar en los escritos del apóstol San Pablo, me remito en esta ocasión a la epístola a los Romanos para presentarles tres recomendaciones:
1. Considérense muertos al pecado. (6:11)
Recuerda siempre: la obra expiatoria de Cristo sobreabundó para nuestro beneficio, es decir, no tomará en cuenta ningún pecado nuestro; por lo tanto, vivamos para Dios..
2. No permitan que el pecado reine en su cuerpo mortal. (6:12)
Recuerda siempre: el pecado se oferta como bueno, es tentativo, pero su paga es la muerte. Por lo tanto:
- No lo permita.
- No lo obedezca.
- No a sus ofrecimientos.
3. Ofrézcanse a Dios. (6:13)
- Obedezcamos de todo corazón a la justicia.
- Adoremos a nuestro Dios.
- Sirvamos a Cristo.
- Aprendamos de las Escrituras.

